En algún momento de mi vida pensé que había que probar de todo y decidí comprar una Super Tenéré. La moto corría de maravilla y no había terreno que se le resistiera.
Pero esto era una relación enfermiza.... entre más le pedía al moto, ella más me daba y de a poco perdí las proporciones entre lo racional y el azar.
Una madrugada a las 4:00am venía en Ruta68 desde Santiago a Valparaíso y se me cruzó un perro... el azar me dejó por completo y terminé estrellado contra las contenciones de metal con las típicas vueltas y arrastre.
Las consecuencias fueron graves pero menores en relación al golpe y la velocidad que llevaba; casi todas las costillas rotas y muchas en varias partes, clavícula y escápula rotas, pulmón perforado, etc.Conocí lo que era estar en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) y la morfina, así como también lo mucho que te puede hacer doler un kinesiólogo cuando hace terapia de recuperación. Pero como todo pasa y de todo se aprende... volví a mis raíces primero con una hermosa Kawasaki Police 1000 y actualmente con una ágil Sportster Custom.
Como un dato no menor, viajaba con ropa de motocicleta y todo quedó inservible, pero en su momento funcionó para salvarme la vida y minimizar las consecuencias. De lo que ahora recuerdo, el Casco un Caberg Justissimo resistió un golpe contra metal a 160km/hr y el posterior arrastre de varios metros. Lo único que me pasó en la cara fue un pequeño corte en el cuello con la hebilla del casco.
Por lo mismo, en cuanto monté motocicleta nuevamente volví a comprar el mismo casco y es el casco que aun uso hoy.
De ese incidente a la fecha ya he pasado por varias rutas y experiencias. De todas he sacado aprendizajes y memorias, las que desde ahora seguiré compartiendo aquí.
Nota: La imágen azúl efectivamente soy yo. Es el scanner que me hicieron cuando entré a urgencia para ver que tenía en el hombro y las costillas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario